El confinamiento aumentó los casos de miopía entre los niños

La falta de luz solar se posiciona como causa principal del incremento de este problema de visión entre los más pequeños

Los meses de encierro domiciliario vividos en todo el mundo para frenar la expansión del virus durante varios meses de 2020 siguen dejando consecuencias. A destacar el aumento del teletrabajo, la subida de peso de la población o el incremento de padecer ansiedad o depresión. El último efecto colateral del coronavirus afectaría a la visión de los más pequeños de la casa. Según un estudio de ‘JAMA Ophtalmology’, los casos de miopía han sido más frecuentes en niños que en adultos desde el confinamiento. La investigación se realizó entre más de 100.000 niños de escuelas primarias en la ciudad de Shandong (China).

En base a otro estudio, elaborado por la revista  ‘The Lancet’, la miopía entre niños de 5 años y adolescentes de 18 años aumentó un 40%. Un porcentaje muy elevado que pone de manifiesto que también los factores ambientales afectan al propio desarrollo.

Cambio de vida repentino

Durante unos tres meses del pasado 2020 los niños y niñas de todo el mundo se quedaron en casa. Su vida cambió por completo. Dejaron de ir a la escuela, de jugar al parque y aumentaron de manera significativa el tiempo que pasaban delante de pantallas. Ese nuevo día a día supuso una menor exposición al sol, y esto podría estar detrás del aumento de esta enfermedad. De hecho, investigaciones de universidades de China, Canadá y América Latina coinciden en poner a la falta de luz solar como causa principal del aumento de la miopía en los menores.

Hay que destacar que no hay evidencias científicas que relación la luz de los aparatos electrónicos con la subida de la miopía. Aunque sí que existen estudios que relacionan la calidad visual con la distancia con la pantalla, el tamaño de las letras y el fondo de los dispositivos electrónicos.

La importancia de la luz solar

Científicamente, los rayos del sol liberan dopamina en la retina. La dopamina participa en muchas funciones en el cerebro que afectan al propio comportamiento. En este sentido, esta sustancia evita que el globo ocular se haga más largo y previene el incremento de la miopía. Al no poder salir a la calle, los más pequeños no generaban este neurotransmisor. Al menos, no de la misma manera que en una situación normal si hubieran podido continuar con su actividad diaria habitual. En este sentido, lo normal es que ese incremento de la miopía se reduzca o se paralice a lo largo del crecimiento de los niños y niñas.

Los expertos insisten en la importancia de los rayos de sol para el buen crecimiento y desarrollo de los más pequeños. Por ello, piden que en una situación normal los menores pasen al menos dos horas al día al aire libre para evitar la progresión de la falta de visión. Y es que, a nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado que en 2050 la mitad de población padecerá miopía.

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